El videoasistente de árbitro (VAR) no es solo un árbitro más frente a unas pantallas: es una infraestructura tecnológica completa, con cámaras adicionales, una sala de operaciones de vídeo, comunicaciones cifradas en tiempo real con el árbitro del campo y personal especializado y certificado por la IFAB. Poner en marcha ese sistema por primera vez en una liga tiene un coste inicial elevado, y mantenerlo funcionando cada jornada añade un gasto recurrente que varía mucho de un país a otro.
En números
¿Qué significa esta cifra?
Que el coste del VAR se divida en dos partes —una inversión inicial y un gasto por partido— explica por qué muchas ligas modestas tardan años en poder implantarlo en todas sus categorías: no basta con pagar la tecnología una vez, sino que cada jornada de competición añade una factura recurrente de salarios especializados, alquiler de sala de operaciones, transporte de equipos y conexión de las cámaras adicionales necesarias para las revisiones. Por eso el VAR suele llegar primero a la primera división de un país y tarda mucho más —o nunca llega— a las categorías inferiores.
Los costes, además, varían enormemente según el proveedor tecnológico y el país: mientras que en Argentina se ha citado una cifra de unos 7.000 dólares por partido, otros mercados citan cifras muy distintas, como los cerca de 10.000 dólares (50.000 reales) por partido reportados en Brasil o los 3.150 dólares por partido en Bolivia, en función de si se usa tecnología propia, arrendada o compartida entre distintas competiciones.
Comparación
El coste operativo de un solo partido con VAR —varios miles de dólares— puede superar el presupuesto completo de una jornada de árbitros en una liga modesta sin videoarbitraje: el VAR no sustituye a los árbitros tradicionales, se suma a su coste.
Contexto
¿Quién paga la factura? Según los requisitos del Programa de Ayuda y Aprobación de la Implantación del VAR que publica la propia FIFA, el reparto de costes sigue una regla general: los organizadores de la competición sufragan los costes de producción de la información del VAR (cámaras, señal de vídeo), la FIFA cubre los costes de la plataforma y los programas informáticos que gestiona de forma centralizada, y cualquier otro coste corre a cargo de la parte que lo genera. En las competiciones de clubes de la UEFA, es la propia UEFA quien gestiona y financia de forma centralizada el servicio VAR, mientras que los clubes locales deben cumplir unos requisitos técnicos mínimos de transmisión del partido.
En las ligas domésticas de cada país, en cambio, suele ser la propia liga o federación nacional la que asume el coste, lo que explica por qué el ritmo de implantación del VAR ha sido tan desigual entre competiciones de un mismo continente: no es solo una cuestión de reglamento, sino de presupuesto.
Conclusión
No hay una única cifra mundial para "cuánto cuesta el VAR": los casos documentados van desde los 3.000 hasta los cerca de 10.000 dólares por partido en coste operativo, más una inversión inicial de varios millones de dólares para poner en marcha el sistema en una liga completa. Quién paga esa factura depende de la competición: la FIFA y la UEFA asumen buena parte del coste tecnológico central en sus torneos internacionales, mientras que en las ligas domésticas suele recaer sobre la propia federación o liga nacional.
Preguntas frecuentesNo directamente. En las grandes competiciones de la UEFA, el coste central del servicio VAR lo gestiona y financia la propia UEFA; en las ligas domésticas suele ser la liga o federación nacional quien asume el gasto, no cada club por separado.
Principalmente por coste. Además de la inversión inicial en tecnología y formación de árbitros, cada partido con VAR añade un gasto operativo recurrente que muchas competiciones de categorías inferiores no pueden asumir.
No. Los casos documentados muestran cifras muy distintas por partido según el país y el proveedor tecnológico usado, desde unos 3.000 dólares hasta cerca de 10.000 dólares por encuentro.