Detrás de cada balón que rueda en un estadio profesional hay una ficha técnica tan estricta como la de un instrumento de precisión. No la redacta la FIFA directamente, sino la International Football Association Board (IFAB), el organismo formado por la FIFA y las cuatro federaciones británicas que decide y publica cada año las Reglas de Juego. La Regla 2, dedicada íntegramente al balón, especifica de forma numérica su forma, tamaño, peso, material y presión.
En números
¿Qué significa esta cifra?
Que exista un margen —y no una cifra fija— responde a que fabricar un balón perfectamente idéntico, uno tras otro, a escala industrial es prácticamente imposible incluso con tecnología moderna. Por eso la IFAB no exige "450 gramos exactos", sino que el peso se mantenga dentro de una horquilla de 40 gramos y la circunferencia dentro de una horquilla de 2 centímetros. Fuera de esos márgenes, el balón no puede usarse en un partido oficial.
Además del peso y la medida, la Regla 2 exige que el balón sea esférico, esté hecho de cuero u otro material adecuado, y que no pueda superar el 1% de pérdida de presión al cabo de una hora tras ser inflado a la presión máxima permitida. Todo balón que se use en competiciones organizadas bajo el auspicio de la FIFA, una confederación o una federación nacional debe además llevar uno de los tres sellos oficiales: International Match Standard, FIFA Quality o FIFA Quality Pro, que certifican que ha superado esas pruebas en un laboratorio acreditado.
Comparación
El margen de peso permitido por el reglamento (40 gramos) equivale, más o menos, a lo que pesan dos huevos de gallina: una diferencia mínima, pero suficiente para que un balón "se sienta" distinto en el pie de un futbolista profesional.
Contexto
Estas cifras llevan décadas siendo prácticamente las mismas: la IFAB introdujo por primera vez medidas obligatorias para el balón en 1937, y los rangos actuales de peso y circunferencia se mantienen estables desde hace muchos años, aunque el material ha cambiado radicalmente. El cuero natural de los balones de mitad del siglo XX absorbía agua y podía llegar a pesar mucho más en un partido con lluvia; los balones actuales, fabricados con poliuretano sintético, apenas varían su peso aunque el campo esté empapado, precisamente porque la Regla 2 también limita la absorción máxima de agua que puede tener el material.
Los balones "réplica" o de uso recreativo que se venden en tiendas no siempre cumplen estos estándares: solo los que llevan uno de los tres sellos de la IFAB están garantizados como aptos para competición oficial.
Conclusión
El balón con el que juegan los profesionales no es un objeto estandarizado por costumbre, sino por reglamento: la IFAB fija en su Regla 2 un peso de entre 410 y 450 gramos y una circunferencia de entre 68 y 70 centímetros, además de exigir certificación de laboratorio. Son los mismos márgenes, esencialmente, para un partido de Segunda RFEF y para una final de Champions League.
Preguntas frecuentesLa IFAB (International Football Association Board), el organismo que redacta y aprueba las Reglas de Juego del fútbol. La FIFA es uno de sus miembros, junto a las federaciones de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pero el reglamento del balón lo publica la IFAB.
No. El reglamento permite un margen de 410 a 450 gramos, así que dos balones homologados pueden diferir hasta en 40 gramos y ambos ser perfectamente legales para competición oficial.
Es la certificación más exigente de las tres que reconoce la IFAB. Indica que el balón ha superado pruebas de laboratorio de peso, circunferencia, retención de aire, rebote, forma y absorción de agua, y es el estándar habitual en las principales ligas profesionales del mundo.